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lunes, 21 de enero de 2013

A ocho puntos del Barça.

El Atlético está para lo que le echen en el Calderón. Despacha cualquier tipo de partido y ante cualquier rival. Ganó 2-0 por tercera vez en una semana, en esta ocasión ante el Levante, y recortó puntos al Barcelona.

                   
El Athlético no necesitó hacer un partidazo para ganar al Levante, aunque de inicio le puso la intensidad de siempre. En el esfuerzo y el compromiso, el Atlético no es dudoso. Le llevó algo más de media hora derribar el muro del Levante, un equipo que defiende bien, pero al final vivió un partido plácido. Simeone metió en el once a Adrián y el Cebolla, dando descanso a Arda y Diego Costa, quizá pensando en la Copa o simplemente porque el turco y el brasileño necesitaban un descanso. El sustituto de Juanfran fue Manquillo. El Cholo prefirió a un lateral para sustituir a otro lateral, en lugar de utilizar un central (Cata) como había hecho en otros partidos. La solución de Manquillo pareció la más natural.

La primera mitad se jugó en el campo del Levante, que se encuentra cómodo de esa manera, esperando al rival y saliendo. Falcao pudo allanar el camino del Atlético tras un buen pase de Adrián, pero el tigre definió mal ante Múnua.  Los de Simeone rompieron el muro con una acción de gran precisión. Tiago puso un gran balón a la espalda de la defensa, donde llegó Manquillo, y el lateral lo hizo aún mejor. De primeras cedió a Adrián, que marcó sin portero.

La poca fe del Levante desapareció con el tanto de Koke. Comenzó la fiesta de la grada, que se lo pasó en grande de nuevo. Disfrutó de un equipo al que le sale todo. Si Simeone saca a Adrián, el asturiano marca, si opta por Manquillo, el canterano hace un partidazo y asiste. Si coloca a Tiago en lugar de Mario, el portugués encadena dos buenos encuentros. Pese a la lesión de Falcao, el Atlético tiene derecho a soñar. Ahora mismo, se siente capaz de todo.

                                                                              Lorena García Pizarro.

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